Bagan cuenta con 4.400 templos repartidos por toda la zona, algunos de ellos están en mal estado o son diminutos así que nos centramos en ver los más importantes, alquilamos un taxi para dedicarlo hoy a visitar los más lejanos. La mayoría son templos de piedra combinada con ladrillo y una alta estupa puntiaguda, aunque muchos externamente son bastante sencillos, es interesante adentrarse para ver las pinturas murales y las esculturas que contienen. Lo que realmente impresiona de Bagan es la panorámica que se tiene desde la cima de los templos más altos (a los que se sube por unas empinadas escaleras que hay orientadas hacia los cuatro puntos cardinales) y ver el paisaje salpicado por miles de templos que se pierden en el horizonte, sólo puedes identificar algunos que son peculiares por su color, forma especial o ser los más altos.
Fuera de Nyaung U no hay puestos locales para comer, los pocos restaurantes que hay son muy turísticos y a precios excesivos. Por suerte nos cruzamos con un chico que llevaba un carrito de bollos calientes, pareció salir de la nada como si de un espejismo se tratara, los bollos de coco estaban buenos pero los de pollo con cebolla frita eran un manjar.
Visitamos un templo donde vemos cientos de personas que acuden en masa, por lo visto, una vez al año familias adineradas vienen a ese templo a hacer una donación económica que se reparte entre los necesitados que acuden, forman una larguísima cola durante horas esperando su turno, vienen con todos sus niños ya que la donación es por persona y así les tocará más.
En otro templo vemos como las monjas depositan en una gigantesca urna las donaciones que han ido recogiendo durante el día. Por último, vamos al templo de Pyathada Paya para subir a lo más alto y contemplar una preciosa puesta de sol sobre aquel magnífico paisaje.




