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Llegamos bien temprano a Yangon, el billete de autobús incluye que nos lleven en furgoneta desde la estación de

jugando con niños en Yangon

autobuses (que está a las afueras) hasta el centro de la ciudad cerca de la pagoda de Sule Paya. El albergue está lejos de allí y vamos cargados con las mochilas. Preguntamos a un conductor de autobús parado si va hacia nuestra zona y nos hace un gesto para que subamos, cuando llegamos a nuestro destino no nos deja pagarle y da media vuelta en dirección a donde venía, entendemos entonces que no es su ruta, lo ha hecho para hacernos el favor, un ejemplo más de la hospitalidad birmana.

 

Nos alojamos otra vez en el albergue Motherland Inn 2, como hemos llegado pronto nuestra habitación sigue ocupada, mientras nos invitan a desayunar y nos dejan estar en la habitación dormitorio para que descansemos de nuestro largo viaje. Hoy es nuestro último día en el país, si queremos comprar algo no hay otra ocasión, vamos al mercado turístico de Bogyoke Aung San con tiendas de cuadros, joyería, objetos de madera, longyis,… compramos algunas bonitas sombrillas para decorar y típicos caramelos de tamarindo. Se pueden encontrar gangas pero para ello toca regatear!  Por la noche cenamos en un restaurante local a la izquierda de nuestro albergue donde sirven chapati por 100 kyads (0,10 €) acompañado de un platito con potaje de legumbres por otros 100 kyads, delicioso!

Niña en el mercado de Yangon

La conexión a internet es muy lenta, se corta constantemente. En todo el país funciona mal pero en las ciudades como Nyaungshwe donde el gobierno obliga a que vaya por línea telefónica para poder controlar los contenidos, es más lenta todavía. La única hora a la que funciona medianamente bien es por la mañana, de 7 a 9am así que toca madrugar. Sin embargo, en un país con tantas deficiencias básicas para la población, la tecnología llega de una forma incomprensible, hay numerosos locales con Playstation 2 para ir a jugar y muchas casas tienen parabólicas enormes para recibir canales internacionales y no perderse las ligas de futbol de todo el mundo.

 

La gente es encantadora

Nos viene a buscar Tanlay en su vehículo, la parada del autobús se encuentra en Shwenyaung, un pueblo a 15 km de nuestro hotel por una carretera parcheada con baches y socavones. Tratamos de pagarle pero lo rechaza, Javi le regala la camiseta de la selección española de futbol, al chico se le ilumina el rostro. Cogemos el autobus, la duración prevista del trayecto son 16 horas y los asientos son incomodísimos. La primera parte del trayecto esespecialmente mala, una sinuosa carretera de montaña llena de curvas cerradas y tan estrecha que no caben dos vehículos grandes, de la que tenemos que salirnos varias veces haciendo equilibrio en la cuneta para dejar pasar.

Javi le regala la camiseta de la selección española de futbol, al chico se le ilumina el rostro

Pasamos por una escuela donde nos invitan a pasar

Alquilamos una bicis para recorrer el este del lago, el sendero pasa junto a canalees donde la gente lava la ropa, recolecta algas para vender o se bañan. Un lugar muy tranquilo rodeado de suaves montañas.Pasamos por una escuela donde nos invitan a pasar, es la hora del recreo y los niños corretean por el campo que les hace de patio, las maestras nos reciben ilusionadas, es una gran aula dividida por plafones donde estudian 140 niños procedentes de cuatro pueblos cercanos.

 

Llegamos a Kaungdaing, los restaurantes de la carretera a donde acuden los turistas de tours son caros. Nos adentramos en el pueblo para comer, encontramos un puesto callejero en el que sirven unos ricos fideos con curry amarillo por 300 kyads (0,30 €). Es muy interesante asomarse en los patios de las casas y ver los trabajos que hacen. Preparan tofu y lo dejan cuajar en un molde

hacen tortitas finas con sésamo que secan al sol

(lo que queda pegado en la sartén se deja secar al sol y serán cortezas), tuestan judías en la sartén con arena y luego las tamizan, limpian el chili y le cortan los rabitos, hacen tortitas finas con sésamo que secan al sol, “airean” los ajos, tuestan garbanzos y cacahuetes en un horno de fuego donde usan como combustible la cáscara sobrante del arroz y luego lo dejan secar todo al sol sobre bandejas de mimbre. Todos son muy amables, nos abren sus puertas y nos dan a probar sus productos. Gente hospitalaria donde las haya, un sitio ideal para perderse unos días y conocer la Birmania más rural.

 

Nos reunimos con Lionel para ir al orfanato, está a las afueras, en una zona de casa sencillas llenísima de niños. Conocemos al Sr.Ting Maung Wai, un anciano que se encarga del orfanato. Lo abrió hace 10 años con un solo niño y hoy alberga a 74 niños entre 8 y 20 años. Dice que no ha sido nunca fácil porque las condiciones del país son malas y su labor le ha causado problemas con el gobierno. La ayuda que recibe proviene básicamente de los vecinos y comercios de la ciudad. Afirma que hacen milagros para seguir adelante, por suerte el edificio donde están es de su propiedad y no pagan renta. Como estamos en época navideña, cada tarde los chicos hacen ruta por las casas cantando villancicos y reciben donativos que algo ayudan. Muchos niños tienen familia pero que no pueden criarles, la mayoría provienen del estado de Kayah, en el el este del país. Los huérfanos a veces entran en proceso de adopción internacional pero es complicado, el gobierno pide mucho dinero a las familias extranjeras y al final muchas veces deniegan de pronto el permiso a pesar de haber cumplido los requisitos y pagado los trámites. La situación en Myanmar es muy mala y muchas personas viven bajo mínimos, es una pena, repite el Sr.Ting, ojalá pudiéramos hacer más pero los recursos son los que hay se lamenta.

 

cada tarde los chicos hacen ruta por las casas cantando villancicos y reciben donativos que algo ayudan

Estos son los datos de contacto por si alguien puede colaborar:

 

Myit Tar Mon Orphanage (Nyaungshwe)

Contacto: Mr. Tin Maung Wai

E-mail: lionelahbo@gmail.com

Dirección: Kayay No 2 Road, Aung Chan Thar, 6 Quarter,

Nyaungshwe, Souther Shan State, Myanmar

Necesitan: Profesores, médicos, dentistas, monitores de talleres y actividades tiempo libre.

Financiación: Vecinos y comercios de la zona.

 

Acompañamos a los niños en su paseo musical, las calles están sin iluminar y vamos con linternas. La gente les de dinero en un sobre, caramelos y comida. Es emocionante estar allí con ellos, envueltos de sus celestiales voces. Es lícito aprovechar la Navidad para pedir ayuda, los monjes budistas piden todos los días del año.

 

le regala la camiseta del Barça, Tanlay no deja de sonreir, será un orgullo llevarla en sus partidos con sus amigos

Vamos a casa de Tanlay, la alarma del movil no sonó y Javi no se presentó a la cita. El chico parece entenderlo, Javi se disculpa y le regala la camiseta del Barça, Tanlay no deja de sonreir, será un orgullo llevarla en sus partidos con sus amigos. Nos invita a pasar, nos brinda té, pastas birmanas e incluso un gran plato de patatas chips, con o caras que van en este país! Sabe que nos vamos mañana e insiste en llevarnos hasta la parada de bus a 15km en su rickshaw, no acepta un no ni dinero, nos avisa.

Amanece con niebla y frio, la actividad en el canal no cesa, canoas cargadas y gente remando arriba y abajo de cuclillas,

Algunos pescadores conservan la forma tradicional de remo de este lago, se colocan de pie con gran equilibrio en un extremo de su barca y enredan con su pierna uno de los remos, así usan la pierna para desplazarse

esa posición tan típica de los asiáticos que para nosotros resulta incomodísima. Contratamos a un barquero y nos disponemos a pasar el día recorriendo el inmenso lago, el sol asomando parece anunciar que no lloverá. Myanmar tiene más de 1000 especies de aves diferentes, el lago Inle es una reserva biológica donde viven muchas de ellas. Se vislumbran entre las nubes las altas montañas que rodean el lago.

 

Algunos pescadores conservan la forma tradicional de remo de este lago, se colocan de pie con gran equilibrio en un extremo de su barca y enredan con su pierna uno de los remos, así usan la pierna para desplazarse. Mientras, con las manos, preparan la red, la extienden en el agua y golpean con el remo en la superficie para que acudan los peces. Usan también redes en forma de conos para hacer pesca de arrastre. Las barcas son casi planas, parecen estar a ras del agua.

 

Nos dirigimos a Than Doung para ver un mercado especial que hay y nos adentramos por los estrechos canales donde apenas cabe nuestra barca. Por lo visto hoy no hay mercado sino una celebración budista y el canal está lleno de barcas aparcadas, nos toca andar un buen trecho entre huertos y casas flotantes a orillas de las aguas rojizas. En el templo se celebra el festival y al lado han montado un porche decorado con coloridas telas y mucha gente sentada en el suelo sobre esterillas, separados a un lado hombres y otro mujeres, tienen altares con ofrenda de figuras hechas con frutas e imágenes de budas. La gente estrena ropa nueva (algunos olvidaron quitarle la etiqueta y les cuelga por detrás del cuello), las mujeres y niñas van maquilladas, viene gente de varias tribus con turbantes coloridos. Por supuesto, los monjes también acuden a la celebración. En la feria probamos yakoé (empanadillas), lamo (churros), bollitos de judía verde dulce y bambús que contienen arroz y otros de dulce de caña.

un porche decorado con coloridas telas y mucha gente sentada en el suelo sobre esterillas

 

Visitamos un taller de plata en Ywama, es muy turístico, fingen que lo hacen allí y los precios son desorbitados pero

Monjes budistas en barca

hemos accedido a ir porque sabemos que el barquero se lleva propina de la tienda por llevarnos. El pueblo de Indain, con más de 1000 estupas repartidas en una colina, es de obligada visita. Las hay de ladrillo y piedra con bonitas esculturas y decoración, blancas, doradas, se mezclan las nuevas con las antiguas (algunas están que se caen). Muchas son donaciones de familias de todo el mundo con una placa donde aparecen los datos.

 

Recorremos los canales, la gente hace vida en el rio: se bañan, pescan, lavan la ropa. Los caminos son muy estrechos y las carreteras casi inexistentes así que utilizan las barcas para moverse. Pasamos bajo los frágiles puentes de bambú que conectan las orillas. Hay poca tierra firma, la mayoría está inundada de agua, los monasterios, las casas y las escuelitas se construyen donde pueden y a veces medio en tierra medio en el aire.

 

El pueblo de Indain, con más de 1000 estupas repartidas en una colina

El pueblo de Nampan

Paseamos en barca por Kela y Zayitkyi, dos bonitos pueblos rodeados de huertos flotantes con tomates, berenjenas, coles

El pueblo de Nampan es realmente peculiar, todo son casas de listones de madera que me recuerdan al oeste, pero en este caso están sobre el agua, para ir a cualquier lado necesitas usar una barca, las casas están elevadas sobre palos y debajo almacenan las cosechas, preparan los productos y sirve también de garaje para las barcas. Tiene mucho encanto y sus gentes son muy risueñas. Es típico de allí la fabricación de barcas, objetos de madera y cigarros.

 

Paseamos en barca por Kela y Zayitkyi, dos bonitos pueblos rodeados de huertos flotantes con tomates, berenjenas, coles,… Las calmadas aguas del lago respiran serenidad. Las nubes se reflejan en las oscuras aguas de las partes más profundas. Casas de bambú trenzado donde se vive a un ritmo pausado. Finalmente vamos al monasterio de Nga Hpe Chaung, famoso por unos gatos que dan impresionantes saltos que han domesticado los monjes. No coincide que hagan el espectáculo cuando estamos allí pero entrar al monasterio merece la pena, es flotante, todo en madera y con una sala llena de estatuas con filigranas.

disfrutamos de una hermosa puesta de sol que se esconde tras las montañas

 

De regreso, disfrutamos de una hermosa puesta de sol que se esconde tras las montañas y tiñe el cielo como un bonito lienzo de tonos rojos, rosas y lilas. En el pueblo nos esperaría una sorpresa, el grupo de niños de un orfanato de Nyaungshwe que recorren las calles cantando con sus dulces voces lo que parecen villancicos, conozco a Lionel, el parroco de la iglesia baptista que colabora con ellos con quien quedo al dia siguiente para visitar el orfanato. Javi busca un lugar para ver el Barça y un chico llamado Tanlay le ofrece que vaya a su casa a las 2 de la mañana que es el partido, es más, queda en irle a buscar al hotel y llevarlo en su moto.

Nos habían comentado que cuando llegas a Nyaungshwe por tierra, en la carretera principal hay una caseta del gobierno

el mercado itinerante lleno de colores y aromas

donde te hacen pagar los 5 dólares de tasa de entrada a la zona por ser considerada un lugar turístico. Como nosotros llegamos andando al lago y luego en barca a Nyaungshwe, el hotel había dado aviso a la oficina del gobierno de que en su hotel se habían registrado nuevos turistas llegados de esta manera. Por la mañana un chico de la administracion local se presenta en el hotel para cobrarnos la tasa pero nos ofrece la opción de pagar sólo 1000 kyads (1,10 €) por hacer la vista gorda y aceptamos esta alternativa.

 

Esta práctica es algo común en paises como Birmania, que unida a la dictadura impuesta que viven, provoca el desaliento entre la población. Un ejemplo son las elecciones que la presión internacional obligó a hacer al gobierno birmano para que el pueblo votara de forma libre el partido que les representara. Sin embargo, estas elecciones a la práctica fueron un vedadero fraude. Gente birmana nos han dicho que antes de la fecha de elecciones, llegaban soldados a un pueblo, contaban los habitantes que tenía y declaraban que todo el pueblo les votaba a ellos, añadiendo esa cifra al recuento total de las votaciones días más tarde. Estados Unidos quería que sus marines supervisaran las elecciones para que fueran transparentes pero el gobierno birmano se negó y rechazó esta intervención, y USA no quiso entrar sin el permiso concedido porque detrás del gobierno birmano están potencias como China, Corea del Norte, India y Rúsia dándole soporte, lo que crearía problemas burocráticos.

 

una consulta de dentista con una máquina que funciona a pedal

Teóricamente si alguien no está conforme con el resultado y tiene pruebas puede reclamar pero las condiciones son pagar 1000 dolares para iniciar el proceso judicial, aportar pruebas y testigos que quieran declarar y pagar otros 1000 dolares para que el jucio se celebre. Si consiguieras el dinero y los testigos y llegaras a poder demostrarlo, acabarías desaparecido porque te matarían o te encerrarían para toda la vida en una cárcel haciendo trabajos forzados.

 

Un señor birmano me planteaba una vez una pregunta: Cómo puede ser que Birmania, un país tan rico en recursos como rubíes, petróleo y gas, tenga tanta pobreza? Está claro que el dinero va a parar a manos de unos pocos, los militares. Le comenté que por esa riqueza, USA entonces tiene interés precisamente por Birmania. Me respondió: Nos da igual, que se lleven lo que quieran pero que nos ayuden a deshacernos de este régimen dictatorial, peor no podemos estar.

 

A escala de los pueblos, todos los alcaldes son del partido militar, aunque una persona reciba el apoyo de los del pueblo para ser alcalde, el régimen no le dejaría porque lo quieren controlar todo y que nadie se subleve. El pueblo vive con lo mínimo y por ejemplo teniendo reservas de gas,  la población no tiene acceso a este, se vende todo a China y otros países. Ellos saben que están destruyendo el bosque cuando talan árboles para conseguir leña, les duele tener que hacerlo pero no tienen otra opción para cocinar.

 

Vemos un puesto donde se compra aceite a granel llevando tu botella te la rellenan

Nyaungshwe es un lugar tranquilo, lo mejor a hacer aquí es disfrutar del paisaje y visitar los pueblos de los alrededores. También es interesante el mercado itinerante lleno de colores y aromas, hoy toca precisamente hacerlo aquí, vamos a pasear por él. Vemos un puesto donde se compra aceite a granel llevando tu botella te la rellenan, curiosas figuritas de hierro que sirven para pesar en las rústicas balanzas, una consulta de dentista con una máquina que funciona a pedal y una tienda de sencillas cometas de papel con todo lo necesaria para hacerlas y repararlas tú mismo.

 

una precaria cancha de voleibol en la que juegan los chicos del barrio

Visitamos la pagoda de Yadana Man Aung Paya, aparentemente simple pero con el interior lleno de filigranas, pinturas murales, columnas decoradas con mosaico de cristales, gente rezando mantras como si fuera una cancioncilla y el dulce sonido de las campanitas agitadas con el viento. Hay varios templos y monasterios repartidos por la ciudad, vemos unos monjes jóvenes en un descampado jugando fascinados con cometas. Descubrimos una gran nave industrial vieja y abandonada donde viven familias enteras que duermen en el suelo y cocinan en hogueras, niños correteando por todos lados y una precaria cancha de voleibol en la que juegan los chicos del barrio.

Hemos dormido en el suelo sobre esterillas en una enorme sala de oración

Despertarse en un lugar tan especial como un monasterio es algo impagable. Hemos dormido en el suelo sobre esterillas en una enorme sala de oración, unos biombos nos separaban de los monjes que rezaban bien temprano como susurros que parecían formar más parte de nuestros sueños que de la realidad. Después del desayuno, hemos tenido que esperar varias horas a que parara de llover, no llevamos paraguas ni chubasqueros y las mochilas acabarían empapadas saliendo con este tiempo.

 

Mientras Yi, nos explica más costumbres locales que nos mantienen entretenidos. El cortejo amoroso aquí funciona de manera peculiar, los chicos visitan a las chicas en su casa a última hora de la tarde llegando con un radiocassette con música. Pueden llegar varios chicos a una casa para tratar de conquistar a una sola chica y trataran de saber qué es lo que piensa ella de cada uno. Ella les indicará sutilmente si son o no el elegido, la pregunta clave es cuando el chico le pregunta qué ha comido, ella les contestará incluyendo en su frase la palabra “curry” si es me gustas, “agridulce” si es no me gustas y “picante” si es te odio. La familia también le indicará su opinión de a cual elegir en función sobretodo del dinero y las tierras que tiene su familia, el tipo de cultivo al que se dedican, cómo ha sido la cosecha de ese producto ese año,… Pero ella tendrá la última palabra para decidir.

 

Respecto al tema de los difuntos, cuando alguien fallece, el cuerpo del muerto se conserva en la casa durante unos días

Niños locales jugando en el barro

hasta que toda la familia haya llegado de otros lugares donde viven para despedirse, los que van a visitar la familia le dan dinero y con lo recaudado se hace el entierro. En la construcción de una nueva casa, antes de empezar a levantarla, clavan un poste muy alto de madera en dirección noreste y en él cuelgan coco, un manojo de bananas y pastelitos de arroz como ceremonia de protección de los que habitaran en la casa. En cuanto a los nacimientos, los niños nacen en casa, ayudados por una comadrona, el cordón umbilical lo cortan con un bambú bien afilado. Para los birmanos es muy importante la forma en como uno nace, si lo haces de una forma peculiar como nacer con los pies por delante, con los brazos sobre el pecho en cruz o tienes alguna mancha de nacimiento serás especial y tendrás el poder de curar.

 

Los moviles son caros, no funcionan las tarjetas de movil extranjersas, quedan bloqueadas al llegar al país. Comprar una tarjeta SIM birmana cuesta 700 dólares, es por esta razón que la población no tiene móviles. El cocinero nos hace unos palos de bambú para que nos sirvan de bastones y tener más estabilidad para caminar por el barro. Tendremos que acelerar el paso para compensar el retraso de horario debido a la lluvia. En el cruce con el camino principal encontramos viajeros de otra agencia, nos informan que el mal tiempo de estos días se ha debido a un tifón que ha cruzado el país.

 

La travesía del último tramo se hace pesada, es muy resbaladizo, lleno de plantas de cardo de las que nos vamos clavando los pinchos por todas partes, hace frío y llevamos el calzado mojado. Pero de pronto asoma a lo lejos el lago Inle, con su increible belleza y nos alienta a continuar. De nuevo vuelve a llover, esta vez nos hemos provisto de originales chubasqueros, sacos de patatas abiertos que usamos para cubrirnos y algunas bolsas de plástico. Llegamos a Than Taung, un pueblo de estrechos canales, nos espera una barca para llevarnos hasta Nyaungshwe cruzando el enorme lago Inle, el sol asoma en el cielo y como sigue lloviendo aparece un bonito arcoiris, qué mejor final para este magnífico trekking.

nos espera una barca para llevarnos hasta Nyaungshwe cruzando el enorme lago Inle

Nos despierta de nuevo la música de la boda a todo volumen, tomamos un desayuno birmano: arroz glutinoso dulce con cacahuete picado, aguacates y tempura de verduras. Nos acercamos a la casa donde se celebra el enlace, una sala con globos en el techo y esterillas sobre la que se sientan los invitados, los novios y frente a ellos los monjes que bendicen la unión. Nos indican que pasemos y nos brindan un té con futos secos dulces.  para los novios y los monjes en la que te entregan un papel con un mantra que te orientará.

Fuera hay una caseta improvisada con varias urnas para recoger donativos

Yi nos explica que en el estado de Shan las aldeas actúan como una comunidad unida donde todos participan y ayudan en los eventos de cada familia: preparar una boda, sembrar, recoger la cosecha,… La frase  “Lesatu – Lesasa” significa “hoy recibo ayuda, mañana doy ayuda”, definiría bien esta costumbre de colaborar unos con otros.

Pasamos entre campos donde cultivan flores de iris blancas, rosas y moradas para vender, alegres campos de sésamo

de fondo el variado paisaje de las terrazas de diferentes hortalizas con variedad de colores

con flores amarillas (para hacer aceite y añadir la semillas a las comidas) y de fondo el variado paisaje de las terrazas de diferentes hortalizas con variedad de colores. Comemos en Tawn, una aldea de la tribu Pa O, donde degustamos unos fideos al estilo birmano con boniatos morados y unas deliciosas galletas dulces. Por lo visto, los birmanos llaman a los occidentales “kalé piú” (indio blanco) por los ingleses colonizadores que en el siglo XIX convirtieron Birmania en una provincia de India. Como llegaron ingleses e indios juntos, para diferenciar a los ingleses los llamaban indios blancos.

Los últimos kilómetros se hacen interminables, ha llovido todo el día, el camino está muy embarrado, resbala, el barro se pega en nuestras suelas y hace el calzado pesado, nos hundimos en la tierra, cuesta avanzar. Nos cruzamos con pastores y sus rebaños algunos montados en bueyes que suben con una fuerza admirable las empinadas cuestas. Llegamos a Pattupak, un pueblo de la tribu Pa O, dormiremos en el montasterio budista. Damos una vuelta por la aldea, la gente se asoma por las ventanas y nos saluda tímidamente con la mano, hacemos unas fotos a unos niños que posan, cuando se las enseñamos las imágenes en la pantalla nos miran como si fuera magia.

pastores y sus rebaños algunos montados en bueyes que suben con una fuerza admirable las empinadas cuestas